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Autora: Nutrióloga, Laura Pérez Cruz.

Como sabemos, durante todo el año se debe mantener una dieta sana y equilibrada, así como realizar de tres a cinco tiempos de comida. Podemos considerar la opción, de elaborar nuestras colaciones con alimentos de temporada, para mantener un peso saludable.

En el verano tenemos la fortuna de que llega una ola de calor más refrescante. Con ello, nos apetecen alimentos más ligeros y frescos.

La naturaleza es sabia, por ello hay frutas y verduras que tienen mayor contenido de agua, para no deshidratarnos y que son ricas en beta carotenos; pigmentos que contribuyen a que nuestra piel esté protegida de los radicales libres y que, además, favorecen la disminución de quemaduras solares.  Cumplen también, con los nutrientes esenciales, tienen pocas calorías y nos dan saciedad.

Recordando que debemos incluir todos los grupos de alimentos: verduras, frutas, cereales, productos de origen animal y aceites, las opciones saludables de frutas y verduras en el verano, son: sandía, melón, melocotón, fresa, higo, cereza, frambuesa, pera, mora, nectarina, uva, granada, lechuga, pepino, zanahoria, acelgas, pimiento, remolacha o betabel, berenjena.

Estos alimentos de temporada se pueden ocupar en diferentes preparaciones: ensaladas frías, batidos, smoothies, helados de frutas, gazpachos, zumos y licuados. Son una buena opción para cualquier hora del día. Se recomienda un consumo de tres unidades de fruta al día.

Una vez que inicie el verano aprovecha la ocasión para hacer ensaladas y jugos. Puedes comenzar pelando fruta. Así siempre habrá en casa este tipo de alimento, listo para comer. No olvides que obtendrás beneficios para tu organismo, porque incrementarás el valor nutritivo en tu alimentación y conseguirás darle vitaminas y compuestos antioxidantes, a un precio accesible.

En el caso de tus pequeños, elige opciones vistosas y de fácil consumo, como los licuados. Otra opción natural de ingerir fruta e hidratarte. Una recomendación es ponerles yogur o leche, ya que serán más nutritivos.

A continuación, te dejo dos recetas para que te animes a iniciar un verano divertido y delicioso, junto a tus hij@s.

 Jugo de verano

**Ingredientes:

  • 1 pza. de ciruela roja sin piel, ni hueso
  • 2-3 piezas chabacanos sin piel, ni hueso
  • 1 taza de agua
  • 3 hojas de albahaca limpias
  • 1 pza. durazno
  • 4-6 piezas de hielo
  • 1 cucharada de miel de abeja

**Preparación:

Muele todos los ingredientes. Sirve y decora con las hojas de albahaca.

¡Bébelo y disfrútalo!

 

Brochetas de frutas

 

 

 

 

 

 

 

**Ingredientes:

  • 1/4 manzana roja
  • 2 fresas
  • 1/2 plátano
  • 1/2 kiwi
  • 1/2 naranja chica
  • 1/4 de mango y yogur líquido

 

**Preparación:

Lava bien todas las frutas y pela el mango, la naranja y el kiwi.

Pela el plátano y córtalo en rodajas de aproximadamente 1 cm de espesor.

El resto de las frutas deben cortarse en cubos, excepto las fresas, a las que sólo les retiramos las hojas y las partimos por la mitad.

Para armar los pinchos coloca en palillos de brocheta las frutas, siempre intercalando colores para que el resultado final quede más atractivo a la vista.

Finalmente, coloca las brochetas en un plato y salsea con el yogur líquido por encima.

¡Han quedado listas para comer!

 

El apego es necesario para crear vínculos afectivos y promover la crianza positiva de los niñ@s.

A continuación, enumeramos los tipos de apego, sus características y resultados, así podrás elegir cuál es el más adecuado para influenciar el desarrollo de tus hijos.

  1. Apego seguro: Ocurre cuando la figura de apego (cuidadores) guía el aprendizaje del bebé. Ayuda a responder positivamente a las emociones, así como a responder con certeza y seguridad a las situaciones nuevas. Resultado: son niños con seguridad en sí mismos, capaces de controlar sus emociones.
  2. Apego ansioso: Esta es una de las variables más dañinas para los niñ@s, pues basta con que la figura de apego sea ansiosa, para que esta condición se transmita al menor. Resultado: son personas a quienes les cuesta trabajo confiar. Son inseguras, estresantes y ansiosas.
  3. Apego ambivalente: Cuando los padres reaccionan positivamente de manera ocasional, es fácil transmitir miedo o enojo a l@s niñ@s. Resultado: Son personas inseguras, solitarias, con duda y conflictos ante situaciones nuevas.
  4. Apego evitativo: En este tipo, la figura de apego exige excelencia y busca criar niñ@s competitiv@s. Es fácil que conecten con hechos o situaciones, pero no con la esencia. Resultado: Adultos materialistas.

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Complicado, ¿no crees? Seguro que respondiste con otra pregunta como… ¿Y qué hábitos tengo yo? O ¿Por dónde empiezo? Si es tu caso, no te preocupes, puedo ayudarte.

Comencemos identificando que un “hábito” como tal, ya es una acción positiva, repetitiva y que se establece después de 21 días de realizarlo, sin pausas y sin excepciones. Piensa en uno que tú tengas y con ese podemos empezar; ten en cuenta siempre que es un proceso y cada niño va a distinto ritmo.

Todo hábito que como madre/padre tengas, se verá reflejado en tu pequeño; por lo que lo primero que recomiendo en materia de nutrición es brindarle un adecuado ejemplo. Un niño o niña imitará a sus padres por naturaleza, porque es lo más cercano que tiene con la realidad, fuera de su núcleo familiar y por ende cree que es lo correcto; recuerda que aún no identifica si los comportamientos de otras personas y hábitos de otras familias son o no adecuados. Y recuerda, los primeros 5 años son cruciales, perfectos para comenzar a formar hábitos en nuestros niños.

Sana alimentación

Si bien es cierto que los niños aprenden rápido, no olvidemos ir con un paso a la vez, evitando abruptamente introducir varios hábitos, ya que esto puede ser confuso o demasiado trabajo por hacer. Si a nosotros como adultos se nos complica, en ellos, es aún más común cometer algún error.

Y hablando de errores, uno de los más habituales es: ¡Premiar a los pequeños con comida! Generalmente con postres o dulces, esto provoca que comiencen inconscientemente a pensar que la comida es algo que “se deben ganar”, cuando en realidad es un derecho que tienen. Incluso pueden traducir como “castigo”, algunos otros alimentos que no son de su agrado, en vez de verlos como algo que les provoca un bien.

Esto también puede incrementar su ingesta y pudiéramos estarlos acostumbrando a comer en cantidades similares a las de un adulto, ya que cada vez que hacen algo bien, comen algo extra; en realidad, sin darnos cuenta estamos generando un daño que puede agravarse con el tiempo.

Otro error común es dejar que el menor realice actividades mientras come (ver televisión, redes sociales, utilizar juguetes, platicar, jugar con otros niños); obstaculizando la capacidad de identificar cuando están satisfechos y, dependiendo del caso, pueden comer mucho menos de lo que necesitan o excederse en volumen y kilocalorías. Incluso pueden aparecer síntomas como hipo, flatulencias y dolor abdominal, al no dar un tiempo exclusivo para su alimentación.

alimentación infantil

Yo te propongo ir introduciendo hábitos en orden. Algunas de las principales acciones que recomiendo en cada hogar y para todos sus miembros son:

  • Lavarse las manos antes de comer cualquier alimento, bebida o medicamento y después de ir al baño.
  • Establecer 5 tiempos de alimentación divididos en desayuno, comida, cena y dos colaciones/snacks pequeños intercalados entre las comidas principales.
  • Fomentar la hidratación: exclusivamente agua natural y dejar los jugos, refrescos y leche para horarios y días específicos. Esto incluye la vigilancia en la cantidad de agua ingerida.
  • Establecer en qué horarios se van a realizar las comidas y respetar cada día esa regla.
  • Llevar un calendario y palomear cada acción del día, para evaluar al final del mes, el avance del pequeño. Si lo ven de manera gráfica es más fácil de entender y recordar sus errores.
  • No premiar a los pequeños con comida y explicarles que hay alimentos que deben consumirse con moderación y otros libremente, todos los días.
  • Sentar a los niños a la mesa con la familia.
  • Fomentar la actividad física que el niño elija, se vale experimentar hasta encontrar el ideal y, de ser posible, hacerlo en familia para mayor motivación.
  • Acudir a una valoración nutricional al menos cada trimestre y en caso de que el especialista lo recomiende, llevar un tratamiento nutricional personalizado para un mejor control, optimizar su estado nutricional actual y asegurar su crecimiento y desarrollo.

En conclusión, al igual que la educación, debemos cuidar de la salud de nuestros niños para formar adultos sanos y prevenir las enfermedades crónico degenerativas, que hoy en día afectan a la mayor parte de la población mundial.

 

Por: Jesica Gabriela García Morgado. C.P. 11487372.